lunes, 31 de marzo de 2008

El PROBLEMA Y EL PROYECTO


Continuamos dictando contenidos del siglo XIX con profesores del siglo XIX o XX a estudiantes del siglo XXI"
Monereo y Pozo

La concepción y formulación del problema constituye el paso inicial para formular los Proyectos en los Centros de Formación. Albert Einstein afirmaba que un problema correctamente planteado es un problema 80 % resuelto. En los Centros de Formación Profesional Integral del SENA quienes deben plantear y formular el o los problema(s) así como el proyecto(s) son los docentes. Es más; la literatura universal sobre el tema propone dar mayor participación en estas primeras etapas a los estudiantes. Por ello, es necesario desarrollar en los docentes la capacidad de concebir y formular Problemas de Carácter Productivo y Social como requisito esencial para la formulación de los Proyectos Productivo-Formativos en los Centros de Formación.


ALGUNAS DEFINICIONES DE PROBLEMA Y PROYECTO -RELACIONES-

“Existe un problema siempre que algún obstáculo separa la situación actual de la situación deseada.” John D. Bransford y Barry S, Stein, Solución Ideal de Problemas, Editorial Labor, Barcelona, 1987.

Para Hans Aebli, profesor de Psicología Pedagógica de la Universidad de Berna, un problema es una situación susceptible de cambio o mejoramiento que presenta en primer lugar dos estados: uno inicial, situación actual o punto de partida y otro, el estado final o de meta.

Cosa distinta es el plan de acción para resolver el problema; ello corresponde al proyecto. Proyectar una acción significa responder a la pregunta de cómo se llega a su meta. Realizarla significa hallar el camino hacia la meta, recorrerlo y describirlo. Un proyecto es un conjunto coherente de acciones o actividades que se planean, desarrollan y evalúan con el fin de resolver un problema. Un proyecto es una “proyección” de actividades que se realizarán en un tiempo determinado y que prevén el uso de un conjunto de recursos limitados.

El proyecto implica o tiene de suyo un objetivo general y unos objetivos específicos; por supuesto, el cumplimiento de tales objetivos suponen la realización del proyecto y por lo tanto, la resolución del problema.
El problema es más abarcativo que el proyecto. En otras palabras, un problema puede dar origen a uno o más proyectos. Cada proyecto que sea objeto de procesos formativos deberá ser caracterizado siguiendo las pautas contempladas en los formatos diseñados para tal efecto.

Para Jean Piget, psicólogo y filósofo suizo, la inteligencia de las personas se sintetiza en la capacidad para resolver problemas. Nuestra vida cotidiana es un continuo proceso de resolución de problemas. Y tal proceso es más pertinente y exitoso en las personas que tienen plena conciencia de ello puesto que logran valorar, planificar, tomar decisiones y actúar previendo la mayor parte de las circunstancias y orientando sus actividades con sentido. Claro está, para ello se requieren ciertas condiciones comenzando por una excelente actitud frente al conocimiento y frente al trabajo.

Para Edgar Morín, “la educación es el instrumento más poderoso para realizar los cambios que un mundo en permanente transformación requiere. Uno de los desafíos más difíciles será el de modificar nuestro pensamiento de manera que enfrente la complejidad creciente, la rapidez de los cambios y lo imprevisible que caracteriza nuestro mundo”.


TIPOLOGÍA DE LOS PROBLEMAS

Diversos autores proponen muchas clasificaciones de los problemas; igual sucede con los proyectos. Valga señalar que la mayoría de las investigaciones (y clasificaciones) sobre el tema de los problemas están vinculadas con la resolución de problemas matemáticos.

Un primer enfoque clasifica a los problemas en cuantitativos y cualitativos. Los de carácter matemático corresponden al primer tipo. Otros, en problemas prácticos y problemas teóricos. Otro enfoque clasifica en tres clases a los problemas. La primera corresponde a los problemas de estructura constante y para cuya solución sólo se requiere de la aplicación de una fórmula, regla o algoritmo. La segunda clase corresponde a problemas cuya estructura es cambiante y para cuya resolución es necesario poner en juego capacidades intelectuales de orden superior y altas dosis de creatividad. La tercera corresponde a problemas que no tiene solución.

Otras clasificaciones hablan de problemas cerrados, cuando las respuestas están determinadas por los datos, y de problemas abiertos, con varias alternativas de procedimiento y de respuesta.
Son importantes dentro de estas clasificaciones los problemas de búsqueda puesto que éstos no son solucionables con los conocimientos del estudiante (aunque sí los utiliza) sino que obligan a investigar; el objetivo de este tipo de problemas es la construcción de conocimientos por parte de estudiantes y docentes.

Para el caso de la Estrategia de Formación por Proyectos que el SENA viene poniendo en marcha, valga señalar que el principio de integralidad establece que formamos para El Mundo de la Vida y que este mundo está constituido por los ámbitos Productivo y Social. El ámbito productivo comprende los ámbitos laborales, de empleo, de empresa, de ciencia y tecnología y los componentes productivos que tienen que ver con el tema ambiental como es el caso por ejemplo de la producción limpia y el reciclaje. Todo lo que queda por fuera de lo estrictamente productivo corresponde al ámbito social. En el ámbito social está la dimensión personal y social. El mejoramiento humano integral a nivel personal y colectivo, el aumento de la calidad de vida y el criterio del mejoramiento de la sociedad, por ejemplo, corresponden al ámbito social.

Por otra parte las denominadas Competencias Básicas (Pensamiento, Comunicación y Dimensión Valorativo-Actitudinal) vistas en sistema, tienen como elemento común la racionalidad y están orientadas en conjunto hacia la resolución de problemas de carácter Productivo y Social, sin desmedro de todas las demás clasificaciones que existan sobre el tema de la Resolución de Problemas, según lo expuesto en el párrafo anterior.

La idea es manejar en la entidad, hasta donde sea posible, la mayor unidad conceptual y metodológica con un carácter sistémico.

Con el tema de los proyectos ocurre algo similar. Existen múltiples clasificaciones. Por el momento basta señalar que todos los proyectos emprendidos por el SENA como parte de las Estrategias Didácticas Activas deben contemplar ineludiblemente un componente formativo (pedagógico – educativo), puesto que de por sí estamos propiciando procesos de Enseñanza y de Aprendizaje a través de esta estrategia (y no se puede olvidar que un proyecto de carácter formativo implica un componente investigativo); por otra parte y, simultáneamente, deben contemplar un componente productivo, ya sean bienes tangibles e intangibles, productos o servicios, puesto que formamos para el Sector Productivo. Así mismo deben presentar un componente social por cuanto formamos no sólo para El Ámbito Productivo sino para El Mundo de la Vida. También es necesario contemplar un componente de Innovación Tecnológica. El asunto entonces es de énfasis.
En síntesis, todo proyecto debe contemplar:

1. Un Componente Formativo
2. Un Componente Investigativo
3. Un Componente de carácter Productivo
4. Un Componente de carácter Social
5. Un componente de Innovación Tecnológica

De acuerdo con estas consideraciones y, con el ánimo de alcanzar una Unidad Técnica mínima en el SENA, se entiende que todos los proyectos deben presentar un carácter Formativo-Investigativo-Productivo-Social e Innovativo; en su concepción deben intervenir, en mayor o en menor medida, todos y cada uno de los componentes señalados.


REFERENTES PARA LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Los referentes a partir de los cuales se formularán los problemas son en su orden:

1. Las Estructuras Curriculares o Módulos de Formación. Se debe buscar por lo menos generar la integración intermodular del conocimiento.

2. Las necesidades del Sector Productivo. Para ello los Centros de Formación deberán establecer canales de comunicación directa y permanente con los Sectores Productivos para los cuales ofrece Programas de Formación.

3. Las necesidades del Sector Social. Para ello los Centros de Formación realizarán diagnósticos de sus áreas de influencia local, detectarán de forma prioritaria las necesidades de la población, buscarán alianzas con las autoridades locales y con organizaciones públicas y privadas.

4. Las necesidades específicas del entorno inmediato; es decir, para el caso del SENA del propio Centro de Formación y de las necesidades y expectativas de su comunidad educativa.

5. La Investigación y la Innovación Tecnológica son también ingredientes que se deben tener en cuenta a la hora de formular el problema y el (o los) proyectos. Con esto, los proyectos responderán a situaciones de la vida real.

En cualquier caso, el componente curricular determinará por lo menos en un sesenta (50 %) por ciento la naturaleza y características del proyecto.

EL PAPEL DE LA PREGUNTA EN LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA


“Las iluminaciones no brotan de la nada; sólo aparecen cuando han sido precedidas por intensos esfuerzos”.

…“No hay pregunta tonta ni tampoco hay respuestas definitivas”. Yo diría incluso que la necesidad de preguntar forma parte de la naturaleza de la existencia humana. El hombre y la mujer deben actuar sobre el mundo y preguntar sobre la acción.
“De las virtudes del educador” Paulo Freire

El procedimiento general para formular el problema consiste en generar previamente una serie de “Preguntas Pertinentes” sustantivas, y desencadenadoras a partir de los referentes establecidos. Naturalmente hace falta la información de partida necesaria; es necesario un saber.

Para que de una situación se infiera un problema se requiere un saber. El no saber se constituye en una barrera para reconocer que hay un problema. Una manera clásica para generar buenos interrogantes consiste en analizar los aspectos más relevantes de la realidad (inmersa en los contextos o referentes establecidos) y tratar de detectar allí anomalías, discrepancias o situaciones susceptibles de mejoramiento. La capacidad de observación y la, la intuición y la sensibilidad juegan aquí un papel importante.

Si persiste el “estancamiento neuronal” se puede comenzar por ejemplo formulando preguntas personales de carácter existencial para luego ampliar el círculo de análisis hacia situaciones más objetivas que progresivamente impliquen a otras personas y a otras situaciones y realidades susceptibles de mejoramiento.

El mundo cambia continuamente y siempre tendremos que hacer esfuerzos por estar a tono con él. Siempre se puede mejorar. Es asunto actitudinal y de agudeza en la percepción. A medida que la formulación de preguntas vaya fluyendo, el proceso debe reorientarse a la luz de un criterio que tenga en cuenta la integración cada vez mayor de situaciones y de conocimientos. En resumen, para transformar una situación en un problema es necesario contar con un saber previo; un saber pertinente, necesario y suficiente. Es necesario saber aprender, saber relacionar, hacer de uno el problema, las habilidades estratégicas, un saber metacognitivo y la apertura de la conciencia.
Sabor (1992) propone las siguientes cinco preguntas para ayudar a concebir el problema:

1. ¿Quién o quienes son los afectados?

2. ¿Qué clase de problema es?

3. Quién o qué es sospechoso de causar el problema?

4. ¿Cuál es la meta de mejoramiento?

5. ¿Qué debe hacerse al respecto?


LA FORMULACIÓN DEL PROBLEMA

Es la etapa más difícil debido en primer lugar, a la falta de práctica para formular los interrogantes sustantivos, pertinentes y creativos que el proceso requiere. Nuestra población cultural y tradicionalmente espera respuestas; que le indiquen qué hay que hacer y cómo hacerlo. Somos aún una cultura heterónoma, poco autónoma. No estamos habituados a generar interrogantes y a buscar creativamente las respuestas. Pero los expertos internacionales en el tema de los proyectos formativos señalan que el éxito de los mismos depende del nivel de participación de la comunidad educativa en la etapa de concepción y planeación.

En primer lugar valga señalar que es necesario antes que nada “concebir” el problema a través del análisis de las inconsistencias, lagunas, discrepancias o anomalías que una situación de la vida real presenta.

Para analizar la situación del modo más eficaz posible, los expertos señalan que lo más indicado es formularse una serie de preguntas en relación con la situación inicial (para lo cual debe acopiarse la información previa necesaria) y teniendo en cuenta la situación de llegada o de meta.

Una vez se ha “cocinado” suficientemente la información (el saber de partida) disponible con miras a la situación de meta se puede proceder a la formulación del problema que no es otra cosa que el enunciado lingüístico final y depurado que sintetiza el conjunto de preguntas formuladas en la fase de concepción.

Dicho enunciado puede en principio plantearse como un texto expositivo; muchos países así lo hacen y el planteamiento del problema ocupa una buena cantidad de renglones y aún de párrafos.
Sin embargo, los expertos mundiales en el tema sugieren que es mejor formular el problema con un criterio muy económico en cuanto a las palabras (concisión, precisión y claridad) y mediante un enunciado en forma interrogativa. Sólo por razones de Unidad Técnica acordamos esta última forma de plantear y formular el problema y así están concebidos y elaborados los formatos para la caracterización de los proyectos.

Para el caso de los proyectos, su formulación sigue la forma lingüística de Verbo-Objeto-Condición; ejemplo: Desarrollar formas alternativas de generación de energía con criterios de Desarrollo Sostenible.

El nombre del proyecto va en forma sustantivada: Desarrollo de formas alternativas de energía…


CONSIDERACIONES Y ESTRATEGIAS PARA LA RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS

“El método más potente de solución de problemas consiste en familiarizarse con nociones y conceptos inventados por otros que proporcionan instrumentos para conceptualizar el mundo y resolver problemas. Las personas que deseen desarrollar su capacidad para resolver problemas eficazmente tienen que llegar a ser eficientes en el aprendizaje y manejo de los instrumentos conceptuales pertinentes.”
Bransford y Stein

“La facultad de solucionar problemas no es ningún producto natural; se consigue en la medida en que uno soluciona conscientemente problemas, y desarrolla con ellas un acervo de de reglas de procedimiento y de hallazgo. Al formular las reglas y dar la oportunidad a los estudiantes de aplicarlas, aportamos un elemento adicional importante a su aprendizaje autónomo”
Neber
(Ver documento: Estrategias de Resolución de Problemas de George Polya)

Para terminar, es importante señalar la importancia del papel que juega la capacidad de representación del problema que tengan los implicados así como de las transformaciones que dicha representación requiere en orden a la resolución del problema. Se decía que éramos homo-faber (trabajador), luego homo-erectus, luego, homo-sapiens. Hoy, homo-simbólicus.


BIBLIOGRAFÍA


Aebli Hans, Doce Formas Básicas de Enseñar, Una Didáctica Basada en la Pedagogía, Ediciones Narcea, S.A., Madrid España, 1988

Aebli Hans, Factores de la Enseñanza que favorecen el Aprendizaje Autónomo, Ediciones Narcea, S.A., Madrid España, 1991

Brandsford J. y Stein B., Solución Ideal de Problemas, Editorial Labor S.A., Barcelona, España, 1993

De Sánchez Margarita A., Solución de problemas, Editorial Trillas, México, novena reimpresión, 2005

Díaz F. y Hernández G., Estrategias Docentes para un Aprendizaje Significativo, una interpretación constructivista, Editorial Mc Graw Hill, México, 1999

Gardner Howard, La Educación de la Mente y el Conocimiento de las Disciplinas, Editorial Paidós, Barcelona, España, 2000

Labarrere A., Pensamiento; análisis y autorregulación de la actividad cognoscitiva en los estudiantes, Editorial Ángeles, México, 1994

Marzano, R., Las Dimensiones del Aprendizaje, Editorial Iteso, México, 1998

Mayer, R., Pensamiento, Resolución de Problemas y Cognición. Editorial Paidós, Barcelona, España, 1999

Nickerson R., Perkins D. y Smith E., Enseñar a Pensar, Aspectos de la aptitud intelectual, Editorial Paidós, Barcelona, España, 1990

Polya G., Cómo plantear y Resolver Problemas, Editorial Trillas, México, 1990

Pozo Juan y Monereo l., El Aprendizaje Estratégico, Editorial Santillana, Madrid, España, 1999

Vasco Carlos E., Epistemología Piagetiana y Enseñanza de las Ciencias, en Enfoques Pedagógicos, Serie Internacional, Nº 12, Vol. 4, Mayo-Agosto de 1996, P. 23, Bogotá, Colombia

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